Capital Humano y los desafíos de Chile

Los diferentes estudios de opinión pública coinciden en que las preocupaciones de la ciudadanía apuntan a resolver problemas como la criminalidad y la seguridad pública, y el acceso a educación pública y de calidad.

De hecho, en la última encuesta del Centro de Estudios Públicos (CEP), ambos aspectos encabezaron el listado de problemas a los que el Gobierno debiera dedicar su mayor esfuerzo: la educación obtuvo un 46 por ciento, mientras que la delincuencia llegó a un cercano 45 por ciento. Sin duda, la irrupción el 2011 del movimiento social y ciudadano por educación pública contribuyó a posicionar el tema. Y el problema de la seguridad pública ha estado presente por largos años en el centro de las preocupaciones de la población, puesto que, más allá de la manipulación del asunto por la derecha durante los Gobiernos dela Concertación, no hay duda que constituye un problema real.

 

No es extraño, entonces, que sean esas las materias que ordenan en forma dominante las controversias de la agenda pública, más allá que aquellas no necesariamente sean desarrolladas con el rigor que ameritan asuntos de tanta importancia ciudadana, pues en las visiones dominantes no se observa un enfoque de integralidad del desarrollo de la sociedad. Puesto que, aunque no parezca evidente, ambos problemas se encuentran relacionados estrechamente, y remiten a un problema más de fondo: la articulación de  crecimiento de la economía con progreso social.

 

Desde la segunda mitad del siglo XX, las proposiciones teóricas sobre el crecimiento económico tendieron a coincidir en que el ritmo de crecimiento de la economía no pasa sólo por variables como la población y la tecnología, sino también por el capital humano, expresado en la producción y adquisición de conocimiento.

 

La influencia de la educación sobre la productividad y el crecimiento económico cobró notoriedad a partir de los trabajos sobre capital humano de Jacob Mincer, uno de los economistas más importantes de Estados Unidos y la escena internacional, los cuales fueron enriquecidos por Theodore William Schultz y Gary Stanley Becker, quienes en 1979 y 1992 recibieron el Premio Nobel de Economía.

 

La hipótesis fundamental es que la educación constituye una inversión que incrementa la productividad de los sujetos, los ingresos y el crecimiento económico–social.

 

A partir de los años 80, se experimentó un reimpulso de las proposiciones teóricas en relación a la existencia de una correlación entre educación y crecimiento económico. Así, los modelos de crecimiento endógeno desarrollados desde los trabajos de Paul Romer, uno de los economistas más importantes de la actualidad, y Robert Lucas, el Premio Nobel de Economía en 1995, consideraron el conocimiento y el capital humano como variables determinantes del crecimiento en el largo plazo. Su premisa básica es que el aumento de la productividad y el crecimiento económico constituye un proceso autogenerador endógeno, que proviene de un efecto del desarrollo del aprendizaje y del conocimiento.

 

En coherencia con lo anterior, estudios internacionales inscritos enla Teoríadel Capital Humano demostraron que los incrementos en la alfabetización y en la educación no sólo generan mayores ingresos en la economía, sino que también permiten controlar la natalidad y la mortalidad infantil, mejorar la nutrición y la salud, como así también una mayor cohesión y estabilidad social y además un descenso significativo del crimen y el delito.

 

El crecimiento económico es una de las condiciones necesarias para lograr un proceso de desarrollo pero en modo alguno pudiera considerarse una condición suficiente, puesto que el desarrollo constituye un proceso integral, en el que las condiciones de vida de todos los miembros de la sociedad mejoran de manera sostenida tanto en lo material como en lo social, cultural y lo político. Una mirada de la construcción de economía y sociedad desde la óptica del capital humano, puede ser particularmente fecunda que para que nuestro país asuma con éxito el desafío de un desarrollo a escala de los intereses de la ciudadanía.

 

By Rodrigo Velásquez (*)

Periodista y Presidente del Partido Democrata Cristiano  de Maipú

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