El Pasajero , Cuento erótico de Dina Loreto Langenbash


Iba saliendo de clases tarde pasadas las 19.30 horas y estaba acompañada de mi amiga Kathy, caminábamos hacia el paradero del bus y este llego enseguida y nos subimos, estaba llenísimo de gente, comenzamos a avanzar hacia atrás del bus, nos quedamos en la parte posterior de la micro y un par de cuadras más adelante se subieron varios pasajeros, uno de estos, un hombre avanzo hacia atrás donde nosotras estábamos ubicadas, el tipo era trigueño de ojos verdes más o menos 30 años, pelo ondulado hasta los hombros; Nos miramos directo a los ojos con una mirada penetrante, hipnotizante, intensa, y nuestros ojos quedaron fijos por un largo rato como si quisiéramos leer el pensamiento del otro, mientras nos mirábamos el resto de las personas del bus desaparecieron y solo quedamos nosotros dos cada uno perdido en los ojos del otro, fue una sensación de electricidad que recorrió todo mi cuerpo, esa sensación electrizante me hizo bajar la mirada por un segundo, y al instante volvieron a encontrarse nuestras miradas llenas de fuego que de la nada hizo arder mi mente y nuestras miradas fijas y de nuevo estábamos ahí de frente hechizados mirándonos, mi amiga estaba hablando pero la realidad es que no estaba para nada atenta de lo que ella decía; en ese momento solo existíamos él y yo, ese hombre que con solo mirarme está consiguiendo que mi corazón latiera más y más rápido, sentía como si fuese a desfallecer, sentía mi sangre más y más ardiente y la piel se me erizaba, solo con una mirada llena de pasión, llena de lujuria, era como caer en un sueño, es un estado onírico, embrujo, no sé cuánto tiempo pasó mientras estaba así en este estado encantado; mientras él se iba acercando de a poco hasta quedar frente a mí, y cuando estábamos frente a frente muy cerquita, el sacó de su bolsillo un lápiz y un papel y anotó algo, toco el timbre del bus y antes de bajarse me entregó el papelito y me dijo ¡chao que estés bien!


A la cuadra siguiente yo me bajé, no era ahí mi paradero pero lo hice y me baje, tomé mi celular y lo llamé, ¡Hola! Soy Isabel tu amiga del bus, él estaba a media cuadra de mí, cruzó la calle y me saludó con un fogoso beso en la boca, y nos fuimos a caminar al parque forestal, nos sentamos en el césped y nos besamos loca y apasionadamente y la temperatura comenzó a subir y las manos comenzaron a moverse, a tocarnos a acariciarnos, sus manos estaban en mis rodillas y suavemente comenzaron a subir hasta mis muslos y de ahí sentí sus manos en mi barriga que estaba muy ardiente; tomo mi falda y de un tirón la bajo y comenzó a besarme la barriga y jugar con mi ombligo, luego puso su mano por debajo de mi calzón y comenzó a acariciar mi monte de Venus, eso me excitó mucho y comencé a humedecerme toda y siguió bajando sus dedos y rozo mi clítoris y eso me hizo estremecer toda, mientras que con su otra mano sacó mi calzón y lo tiró al pasto, me abrió las piernas y empezó a lamerme suavemente la conchita que ya estaba ardiente, sentía su lengua húmeda y caliente en mi vagina jugosa y sentía como su lengua se movía por mi sexo ardiente, me hizo sentir un orgasmos explosivo que fue delicioso.
Èl se bajó los pantalones y pude notar su miembro erecto, duro, divinamente grande, lo tomé con mis manos y lo comencé a lamer con locura, luego lo tiré al suelo y yo me subí arriba de él, con movimientos de caderas circulares, me movía salvajemente, sentí varios orgasmos majestuosos que me hicieron gritar, estaba envuelta en un manto de placer y de locura, mientras yo gritaba y disfrutaba tan magnífico orgasmo él me derribo al suelo, abrió mis piernas violentamente y las dejó abiertas separadas mientras me mostraba su pene y lo introdujo con fuerza y locura y comenzó a jadear con lujuria con mucha intensidad cada vez más y más rápido, no podía contenerme y logré tener muchos orgasmos deliciosos y gemía y gemía más y más cada vez con más intensidad y él se movía cada vez más de una manera que me hacía estremecer de placer y de locura y logré acabar junto a él , fue un momento fascinante y los dos dimos un grito ensordecedor y nos quedamos así juntitos, pegaditos besándonos un largo rato…
Después de un rato nos vestimos y tomamos un bus que nos llevara a nuestras casas.
Ahora Todas las tardes nos juntamos en el parque forestal….
Fuente : http://dinaloreto.blogspot.com/2013/03/el-pasajero.html

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