Vittori : el 5 de abril un feriado justo y necesario

Las conmemoraciones simbólicas contribuyen evidentemente a que una comunidad se cohesione y adquiera identidad en torno a significados que van dibujando las prácticas colectivas en forma permanente. En el caso que comentamos se trata de la celebración de un acontecimiento clave para la patria, que convoca a aprehender la identidad nacional en la perspectiva de la permanente lucha por la libertad, y que llama al amor a la patria pero en clave de unidad latinoamericana.

Es indudable que el 5 de abril de 1818 nació la Patria. La Batalla de Maipú fue decisiva en el desenlace favorable para los patriotas en la Guerra de Independencia. En los campos de batalla de la actual comuna de Maipú se aseguró la libertad de Chile. Fue el punto final de la conquista española, que consolidó la Independencia de la República.

La historiografía coincide, además, que fue un enfrentamiento precursor de las victorias patriotas en las siguientes campañas, las que terminaron con la plena Independencia de América.

Fue también un símbolo de hermandad de los pueblos chileno y argentino, y en general de Nuestra América. En la Batalla de Maipú, las fuerzas patriotas del Ejército Unido estaban integradas por tropas argentinas del Ejército de los Andes y chilenas del Ejército de Chile, al mando del capitán general José de San Martín, argentino y latinoamericano. Esta unidad fue simbolizada en su abrazo con Bernardo O’Higgins, quien convaleciente de una herida producto de la derrota en Cancha Rayada, se presentó en el lugar antes de que terminara la embestida contra los realistas.

Es justo y necesario que el 5 de Abril se transforme en Feriado Nacional. Se trata de hacer justicia con nuestra historia, pero para buscar en ella las claves fundamentales de un futuro más amable para Chile y Nuestra América.

Como voto del éxito de la campaña independentista, los líderes de la gesta prometieron erigir un lugar de culto a la Virgen del Carmen, que tendrá dos versiones: una encargada por Bernardo O’Higgins ese mismo año 1818, que solo se terminó hacia 1892 por encargo del Presidente Domingo Santa María, cuyos vestigios se mantienen frente al Templo que hoy existe, que fue inaugurado en 1974 y se terminó de erigir en los años 90. Esta basílica, al margen de la legítima diversidad existente en materia religiosa, es el edificio símbolo de la comuna: expresión icónica de identidad histórica y urbana de Maipú.

Para la comuna de Maipú, la Batalla de 1818 tiene un significado especial, por el hecho evidente de que tan memorable acontecimiento se produjo en este territorio, estando por lo tanto profunda y estrechamente relacionado con su origen e identidad. De hecho, estas tierras llegaron a ser denominadas Maipú como villa y municipio, a finales del siglo XIX, en 1891 y 1897, precisamente en homenaje a esa gesta libertadora.

Por ello, desde tiempos ancestrales el 5 de Abril se ha celebrado en Maipú con un amplio programa de actividades conmemorativas, en la que los maipucinos con legítimo orgullo paralizan sus actividades cotidianas para rendir homenaje a los libertadores. No obstante, ha ido emergiendo una creciente conciencia de que es justo y necesario que esta fecha de envergadura histórica e importancia sustantiva para el país sea motivo de celebración y de homenaje en el conjunto del país.

Ello es el fundamento de la propuesta que hemos presentado recientemente al Presidente de la República, junto con 18 profesores de Historia y Geografía de la comuna: que el 5 de abril sea declarado como feriado nacional, y que adopte las medidas que sean necesarias en el plano administrativo y legislativo para que esta aspiración pueda ser materializada.

Se ha planteado que un nuevo feriado podría provocar efectos colaterales negativos sobre la economía. Nos parece que esa aseveración debiera ser fundada en forma rigurosa y en basa a datos verificables, puesto que existen otros antecedentes que más bien muestran que los feriados contribuyen al movimiento de sectores relevantes de la economía.

Con todo, nos parece que el debate no puede situarse en una visión economicista de corto plazo. Las conmemoraciones simbólicas contribuyen evidentemente a que una comunidad se cohesione y adquiera identidad en torno a significados que van dibujando las prácticas colectivas en forma permanente. En el caso que comentamos se trata de la celebración de un acontecimiento clave para la patria, que convoca a aprehender la identidad nacional en la perspectiva de la permanente lucha por la libertad, y que llama al amor a la patria pero en clave de unidad latinoamericana.

Estos significados son esenciales para el proyecto de sociedad que nos importa construir. Por ello, es justo y necesario que el 5 de Abril se transforme en Feriado Nacional. Se trata de hacer justicia con nuestra historia, pero para buscar en ella las claves fundamentales de un futuro más amable para Chile y Nuestra América.

 

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