LA BELLA PIANISTA QUE REVOLUCIONÓ EL DIAL DE LA MÚSICA CLÁSICA

karina keller

 

 

Con una gran pasión por la música y una amplia y transparente sonrisa como carta de presentación, Karina Keller es la talentosa maipucina seleccionada como una promisoria figura del piano en nuestro país. Es por este motivo que el alcalde de Maipú Christian Vittori decidió brindarle su apoyo para que se convierta en una embajadora de la música en la comuna y promover el arte y la cultura entre los jóvenes.

 

Karina, de padre suizo y madre chilena, esta joven artista de 16 años, comenzó a vivir este amor por la música docta desde muy pequeña. A los nueve se sentó al piano, y de ahí no ha parado de practicar y estudiar junto a sus maestros.

 

Chopín, Beethoven y el compositor ruso contemporáneo Serguéi Prokófiev, figuran entre sus autores favoritos. A nivel de intérpretes nacionales, se declara admiradora de Claudio Arrau,  Roberto Bravo y  Gustavo Miranda.

 

Su rutina parte con clases y estudio de piano por la mañana, entre las 10 y 12 horas, mientras que por la tarde se dedica a practicar, totalizando no menos de 4 horas diarias en promedio.

 

Ese empuje y disciplina hoy la tienen entre los 13 jóvenes seleccionados, que disputan un cupo a las semifinales del concurso “Jóvenes Pianistas 2013”  de Radio Beethoven, y que este mes entra en tierra derecha.

 

Durante todo julio el público podrá hacerse parte del jurado de esta iniciativa, votando por algunos de los seleccionados a través de la web de la radio (www.beethovenfm.cl). También la gente tendrá la posibilidad de escuchar a Karina, sintonizando  la radioemisora en repeticiones periódicas a las 10:00, 13:00, 15:00, 16:30 y 21:00 horas.

 

Más allá de los premios o la figuración, Karina ve en este concurso su primer desafío artístico.  Explica que los músicos siempre están preparándose, y este tipo de concursos son una oportunidad para evaluar los avances, y relacionarse con más personas que comparten el gusto por la música.

 

“Me gustaría ser un puente para que todo el mundo pudiera acercarse un poco más este tipo de música, que no es para nada de fome” dice Karina, quien se declara como una persona de gustos sencillos y comunes, como la lasagna y el sándwich de queso derretido.

Cuarto básico fue su último año de escuela. Ese año junto a sus padres, optaron por la rendición de  exámenes libres, sistema que a fines de este año la dejarían en condiciones de rendir la PSU.

 

Pese a esto, y a mostrar especial interés por las carreras del área de la biología, Karina decidió postergar en un año más la rendición de este examen, para abocarse por completo al piano.